domingo, 1 de noviembre de 2015

Despedidas: Los Aspirantes

El colosal séquito del Emperador

El Mundial ha dejado grandes sensaciones, grandes equipos, grandes aspirantes pero solo un puede alcanzar la gloria. Por el camino se han ido quedando muy grandes, pero estos son los que más cerca se han quedado. Los Pumas, buscando su lugar entre los grandes; Los Springboks, persiguiendo un sueño; Los Wallabies, redimiéndose de años en el pozo. A la zaga de los All Blacks los tres titanes se han hecho grandes, poderosos y acechando a que los del helecho plateado den signos de debilidad para tomar el relevo.

Argentina
Un lugar entre las estrellas

Los Pumas se han revelado como la sensación del torneo. Este torneo ha sido el punto de inflexión en el que los equipos pequeños han demostrado que están a nivel de élite y que pueden competir con los grandes. Argentina ha comandado esta revolución. A pesar de su tercer puesto en el mundial de 2007 no fue hasta 2012 y su entrada en el Rugby Championship donde empezó a cambiar su suerte. Todavía les falta para ganar un mundial pero no están lejos de lograr la excelencia. El norte ya no es rival para ellos.
Solo los All Blacks vencieron a los Pumas en la fase de grupos y lo tuvieron muy difícil para conseguirlo pues el dominio argentino se consolidó durante casi 60 minutos hasta que Aaron Smith tomara las riendas y acabara con los Pumas. Tanto Georgia como Tonga y Namibia no fueron rivales para los argentinos. El back three empezó a brillar y a consolidarse como el mejor del torneo. Los huecos que abrían los de la tercera línea y la potencia de Imhoff y Cordero llevaron en volandas a los Pumas hasta los cuartos de final donde ni siquiera el Rey del Norte fue capaz de parar los pies a Nico Sánchez y compañía. Los irlandeses sufrieron las dentelladas Pumas en un partido que cercioró su mal momento pero dio a Argentina aquello que merecían, que es un lugar entre los grandes. En cuanto el torneo se volvió un Rugby Championship, Argentina no pudo con la presión mediática que les daba como favoritos contra Australia. Al igual que ocurriera con Gales e Inglaterra, renunció a su estilo de juego nuevo y brillante por un más seguro y tosco juego de choque que favoreció a los Wallabies y condenó a los Pumas a luchar por el bronce. De nuevo el mundo del rugby les dio como favoritos después de aquella victoria en Durban hace 3 meses y de nuevo la presión acabó con unos Pumas que lucharon hasta la última gota, hasta el último ensayo, hasta el último segundo.
Los albicelestes siempre han tenido fama de mantener su honor y la cabeza bien alta en todas las ocasiones, pero en este caso se ha hecho más plausible todavía. El orgullo de todo un país sobre sus espaldas. Los sueños de medio mundo que apoyaba al equipo que podía dar la sorpresa. El niño se nos ha hecho adulto. El futuro nunca había pintado tan dulce.


Sudáfrica
Gran final para un mal año

Todos buscaban el triunfo, pero, junto a los All Blacks, solo los Springboks tenían un componente emocional mayor que el resto. 20 años hace que Pienaar y Mandela dieron un paso de gigante para unir un país, hubiese sido un colofón maravilloso para el año en que Mandela era investido en el Hall of Fame del Rugby. Los sudafricanos llegaban de la peor temporada en muchos años pero nunca hay que infravalorar a uno de los mejores equipos de todos los tiempos.
Aquella derrota contra Japón parecía confirmar los peores augurios para los verde y oro. Parecía que podía ser el año en que fallaran a su cita en los cuartos y aquellos que clamaban venganzas raciales en el parlamento sudafricano se frotaban las manos. Pero los Springboks no se rindieron. Se encomendaron a los capitanes de la Webb Ellis ganada en París hace 8 años y empezaron a mejorar. Cayó Samoa, se redimieron contra Escocia y aplastaron a Estados Unidos. Se citaban en cuartos contra la siempre aguerrida Gales llegando con una semana más de descanso. El sufrimiento hasta que Du Preez ensayó fue absoluto. Muchísimos nervios en los de verde, juego desordenado, abrupto y caótico. Hubo final feliz y se citaban contra su destino negro. Los All Blacks convirtieron Twickenham en la tumba de los boks que no cayeron sin lucha. No dominaron el partido, pero si que obligaron a los negros a jugar a su juego, se los llevaron a su terreno y finalmente probaron de su propia medicina. Argentina esperaba por el bronce. Ya les habían ganado. Sabían que no son gentes de fiar y supieron plantearles un partido que los Pumas no pudieron contrarrestar. Se llevan el bronce de nuevo a casa. No es lo que venían buscando, pero si han encontrado un premio que callará más de una boca.
Entre sus records encontramos al grandísimo Habana igualando a Jonah Lomu como anotador histórico y Schalk Burger también encabeza la lista de rupturas de línea. Muchos dejan la selección tras la medalla de bronce. Grandes nombres que pronto pasarán a ser leyenda para los que el rugby internacional ha terminado. Sudáfrica está frente a un relevo generacional. Nuevos tiempos para los Springboks.


Australia
Triunfo sobre el Caos

Hace 6 meses muy poca gente habría apostado por que Australia llegaría a la final de la Copa del mundo. El juego errático de los Aussies durante los últimos años había llevado a pensar que no levantarían cabeza a tiempo y que caerían en el grupo de la muerte. Pero nadie contó con la historia. Australia es un equipo poderoso. Bicampeón del mundo, con tres finales a sus espaldas. Su especialidad son los torneos en suelo británico, levantó la Webb Ellis en Londres en el 91 y en Cardiff en el 99. Con la llegada de Cheika los Wallabies han sufrido un cambio de cara y por fin regresan a su lugar en la élite.
Es cierto que en esta temporada han apelado mucho a la épica e incluso a la suerte. Aprovechando malos días de sus rivales, encontrando petróleo en sitios inverosímiles. Parecía que iban a dar tumbos desde el primer partido contra Fiji. Demostraron al mundo sus carencias y se revelaron débiles cuando finalmente no lo han sido. Uruguay les dio confianza e Inglaterra un rayo de esperanza para soñar. Fueron de menos a más. Sufrieron las injusticias y los favores de Craig Joubert en los dos partidos siguientes. Primero contra Gales que no les dejó ni respirar dejándolos incluso con 13 jugadores, aun así saliendo victoriosos. Luego, ya en los cuartos de final, los múltiples regalos que les hizo el colegiado que supieron aprovechar para eliminar a Escocia y plantarse en las semifinales. Les quitaron la etiqueta de favoritos los Pumas y eso eliminó la presión para unos Wallabies que querían demostrar que no estaban allí de regalo, que merecían su puesto y que lucharían por su billete a la Gran Final. Supieron plantearle el partido a los Pumas y se lo acabaron llevando. La final inédita ante sus eternos rivales fue el colofón absoluto a este maravilloso mundial. Australia no fue rival pero mantuvo bien alto su pabellón y cayó con dignidad ganándose su medalla de plata.
Grandes nombres que surgen y lideran toda una nueva generación. Foley, Hooper, Pocock, Phipps… Los sueños de los Aussies de ahora en adelante descansarán sobre sus hombros. Grandes decepciones como el record incompleto de Drew Mitchell que se ha quedado a solo un ensayo de Habana y Lomu o un Israel Folau totalmente desaparecido, indigno de llevar la elástica amarilla. El futuro está aquí. Australia se postula como futura dinastía y este segundo puesto es solo el primer paso. 



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