Nueva Zelanda 34-17 Australia
Tricampeones del mundo. Primeros ganando
dos de forma consecutiva. Batiendo todo tipo de records. Enamorando todo tipo
de corazones. Consolidando el triunfo de un estilo, de una filosofía, de una
cultura. Señoras y señores, con todos ustedes, los All Blacks de Nueva Zelanda.
Desde que el Kapa O Pango retumbó en Twickenham antes del pitido inicial los del
helecho plateado tenían el control psicológico. Los All Blacks desplegaron todo su juego y avasallaron la defensa Wallabie una y otra vez sin piedad.
Australia aguantó con su férrea defensa y la entereza de su potente tercera
línea. Pocock y Hooper fueron un quebradero de cabeza para los de negro que no
veían manera de pasar a través de ellos. Carter sin embargo fue poco a poco
castigando las faltas que cometían unos australianos al límite y los All Blacks, muy pacientes, consiguieron
profanar la zona de marca por medio de Milner-Skudder en una jugada brillante y
preciosa donde delantera y tres cuartos se ha combinado haciendo magia con el
balón hasta que la defensa amarilla se quedó parada sin poder hacer nada.
A la vuelta de vestuarios, Sonny Bill
Williams se sacó de la manga una jugada en la que fijó hasta 4 defensores aussies dejándole a Ma’a Nonu un pasillo
que no desaprovechó. Parecía ya todo dicho pero Ben Smith veía la tarjeta
amarilla, que podría haber sido roja, y con ella Australia la luz. Se pusieron
el mono de trabajo y asediaron a los All
Blacks. Primero Pocock y luego Kuridrani reducirían distancias hasta 4
puntos, en 25 minutos mágicos de los Wallabies
donde Nueva Zelanda se vio desbordada y empezaron los nervios. Se llegó al
minuto 70 con los nervios de un final abierto y el mundo del rugby empezaba a
quedarse sin uñas. Entonces apareció el Titán, Daniel William Carter. El mejor
apertura de la historia. Quería quitarse la espina de fallar a la cita de 2011
y vaya si lo logró. Con la sangre fría de un francotirador se sacó de la manga
un drop prodigioso que destrozó a los australianos como el de un tal Wilkinson
hace 12 años. Australia se puso nerviosa y todos sus intentos los
autofrustraron. Carter amplió la sangría con otro golpe de castigo y un minuto
más tarde sería una carrera de Beauden Barrett la que aniquilaría a los Wallabies.
La final del mundial. Una oda al rugby
como tantos otros enfrentamientos entre estos dos equipos. Los australianos,
carentes de suerte en esta ocasión, pusieron toda su carne en el asador, pero
Foley, Pocock y Hooper no son suficientes para batir al mejor equipo de todos
los tiempos. La maldición del campeón del tres naciones sigue vigente y la
racha de triunfos en suelo británico rota. La dinastía negra seguirá cuatro
años más. Japón, el próximo campo de batalla donde 19 naciones intentarán acabar
con su reinado. La William Webb Ellis ya ha tocado el cielo de Londres. Un
cielo teñido de negro y plateado.
Highlights: http://www.rugbyworldcup.com/video/121016







