R1 – Escocia 9-15 Inglaterra
La Calcuta se queda en Londres. Tras
despeñarse en el mundial, Inglaterra ha sabido volver a levantarse y tras una
dura batalla contra unos de sus rivales más acérrimos. Escocia se enfrentaba a
su archienemigo y se ha notado su nerviosismo y sus torpes ganas de comerse el
mundo.
Escocia se presentaba en el partido como
la gran esperanza del norte tal como dejó el Mundial saliendo con honores tras
aquella polémica eliminación contra Australia. Enfrente estaban sus peores
enemigos y se sabían capaces de ganarles por primera vez en 8 años. Esa misma
urgencia ha sido su debilidad y los nervios les han causado pérdidas tontas y
largas jugadas que, aunque lo merecían, se quedaban sin culminar. Laidlaw ha
sido en este caso un lastre para los suyos ya que tardaba demasiado en levantar
el balón y daba tiempo a que la defensa se recolocara.
La Rosa volvía a un césped tras la última
victoria contra Uruguay en Manchester y la aciaga eliminación contra Australia
en Twickenham. El campo era territorio enemigo y la afición hostil, pero eso no
ha sido problema para los de Eddie Jones que han salido con un partido
estudiado y un esquema muy aprendido. La combinación entre delantera y
tres-cuartos que han presentado con Danny Care y la dupla Ford-Farrell ha sido
como un motor recién estrenado. Ha habido errores y desajustes, sobre todo a la
hora de progresar en ataques largos, pero cada vez que pisaban la 22 se iban
con puntos. Finalmente ha salido Ben Youngs a dormir el partido como a él le
gusta, y a punto ha estado de costarle un par de sustos a la Rosa pero
finalmente el objetivo queda cumplido.
Nuevamente al Cardo le puede su ansia de
acabar con Inglaterra cueste lo que cueste pero el partido ha estado muy, muy
igualado y augura un torneo de lo más entretenido ya que parece que por fin,
tras años pidiéndolo, los 6 más grandes del hemisferio norte van parejos en
cuanto a nivel de juego.

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