J3 – Italia 20-36 Escocia
Por fin el Cardo dio la cara y se llevó su
premio ante una gran Italia que cada vez demuestra con más brío y calidad que
lo del mundial fue un desastre aislado. La cuchara de madera se queda por el
momento en Roma a falta de una visita a Dublín de la que puede sacarse mucho más
provecho dadas las circunstancias del torneo.
Italia salió a por todas pero se
encontraron con un equipo a mil revoluciones por minuto y en un abrir y cerrar
de ojos ya tenían dos ensayos en contra. Era hora de trabajar duro. Se notó la
ausencia de Carlo Canna en la dirección de juego pero en el momento que Parisse
empezó a carburar Italia se fue para arriba hasta quedar al acecho de su presa.
Finalmente la escalada fue demasiado.
Los caledonios tenían ante sí la
oportunidad de demostrar como están. No dudaron en lanzar a sus lobos contra
una sorprendida defensa italiana que recibió doble conquista en el primer
cuarto de hora. Después tocaba aguantar las embestidas del rival e ir desangrando
a los transalpinos a base de las patadas de Laidlaw. Como en otros partidos
parecía que los primeros 25 minutos de la segunda parte los del Cardo
desconectaron, lo cual dio vida a los azzurri,
pero solo para dar la arrancada final justo antes del final para poner la
puntilla.
Escocia asusta en París y Dublín donde
también tiemblan por la llegada de la Italia desesperada. Este torneo ya carece
de jerarquías, todos asustan a todos y eso hace a un más interesante y mágico
este deporte.
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