R1 – Irlanda 16-16 Gales
El choque de trenes se quedó en empate.
Parecía que todo quedaría plasmado en este encuentro, quien sería el aspirante
al título y quien solo la molestia del torneo. Esta posibilidad que muy poca
gente barajaba ha dado la vuelta a todo el torneo.
Irlanda ha salido muy potente, se sabían
superiores y con la ventaja de campo y Gales no ha podido hacer absolutamente
nada durante los primeros 30 minutos. La delantera irlandesa empujaba y todo el
mundo entraban al ruck a ayudar. El
pie de Sexton y las pillerías de Murray han conseguido mermar a los galeses
hasta ese 13-0 después ha llegado la confianza y la falta de ideas. La dureza
de la defensa ha ido agotando recursos y a lo que se han querido dar cuenta el
partido estaba ya condenado para ambos.
El XV del Dragón ha empezado jugando
torpe. Los irlandeses han jugado con su defensa a placer. Poco a poco la
máquina roja empezaba a carburar pero no sin antes encajar un 0-13 que parecía
dejar sus ánimos por los suelos. La salida por lesión de Biggar parecía augurar
solo lo peor pero, muy lejos de eso, la delantera se ha puesto el mono verde,
se ha disfrazado de Irlanda y les ha dado a sus anfitriones de su propia
medicina. Y así ha llegado el parcial de 16-0 que daba la vuelta al partido.
Los últimos veinte minutos han sido un
tanteo de toma y daca, sin puntos. Las defensas han sido infinitamente mejores
que los ataques como ya ocurriera en Cardiff el año pasado. La lluvia hacía que
el control del balón fuese más complicado si cabe. Fallo tras fallo, buena
defensa tras buena defensa, Murray era finalmente sacado del campo y Garcés
pitaba el final.
Mucho que reflexionar, mucho que analizar
y sobre todo mucho que remontar en un partido donde si hubiese habido otro
resultado habría sido injusto para el perdedor.
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