Nueva Zelanda 26-16 Argentina
Argentina salió. Argentina dominó.
Argentina asustó. Argentina perdió. Nueva Zelanda es mucha Nueva Zelanda y los Pumas no supieron culminar un partido
que se les puso de cara y trajo a la memoria aquel histórico triunfo de hace un
mes en Durban.
Desde que Argentina entró en la élite del
rugby han adolecido del mismo error una y otra vez, sus partidos duraban solo 60
minutos hasta que una relajación inexplicable les hacía bajar los brazos. En este caso cometieron el mismo error. Llegaron al minuto 60 con 12-16 en el marcador tras dominar a
los All Blacks durante prácticamente
todo el partido tanto en delantera como en tres cuartos, consiguiendo parar ese
quirúrgico estilo de juego y controlar a sus rivales.
Pasó el minuto 60 y todo volvió a su curso
natural. Aaron Smith empezó a revolucionar el partido, manejando a sus
delanteros a su antojo, y la línea de tres cuartos, jugando con tres aperturas
(Dan Carter, Beauden Barrett y Ben Smith) y con el refresco de Sonny Bill Williams,
fue demasiado para unos Pumas que no
pudieron con el agotamiento y finalmente claudicaron ante la magia negra.
No hubo sorpresa, igual que ocurriera en
el partido inaugural de 2011 cuando Argentina le aguantó 60 minutos a la
Inglaterra de Jonny Wilkinson. Igual que entonces, los Pumas pecaron de ingenuos. Los All
Blacks se llevan el partido más complicado que tenían en el grupo. Ahora, vía libre hacia los cuartos de final.

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