And
so it begins. La ceremonia de inauguración, que ensalzaba la figura de
William Webb Ellis y como cogió la pelota y echó a correr allá por 1823, ha
tenido numerosos protagonistas, desde los grandes iconos del rugby, encabezados
por Serge Blanco, Martin Johnson o Chester Williams, hasta lo cantante Laura
Wright, talismán de la selección inglesa, pasando por todos los actores y
jugadores que han puesto en escena una performance invitando a la unión de las
naciones.
La pompa dio paso a la circunstancia y
pronto el Swing Low Sweet Chariot
resonaba en Twickenham desafiando a la Cibi
fiyiana y el balón se puso en juego. Los locales, hoy vestidos de rojo,
empezaron dominando ante los nervios de los polinesios que cometían error tras
error culminando en un ensayo de castigo para los ingleses y un sin bin que
dejó a Fiyi con 14. Ante esta situación, los de Lancaster, de la mano del inconmensurable
Mike Brown, empezaron a carburar y en breve se pusieron 15-0.
El partido dio un vuelco cuando Fiyi
encontró la manera de jugarle de tú a tú a los ingleses, y de la mano de
Nadolo, los polinesios empezaron a apretar hasta quedarse 18-11 a tiro de
ensayo y en asedio continuo y peligroso contra la defensa inglesa. Les dominaban
en melée, en touch y en el juego abierto.
Para contrarrestar el caos, Lancaster
respondió con un cambio radical en su juego, sacando a los Vunipola y a la
bisagra de los Saracens. Inglaterra empezó a carburar. Otro ensayo de Mike
Brown tras una jugada digna de los All Blacks en cuanto a continuidad y un
último ensayo in extremis de Billy Vunipola que les da a los de la Rosa el punto
bonus.
Inglaterra está lejos de lo esperado. Ha
pecado de confiada y ha querido experimentar en un partido que se les ha complicado
más de lo que debería. Aun así ha sabido sacar las castañas del fuego a tiempo.
Ahora, a estudiar sus errores y prepararse para una Gales que llega muy tocada y
con más dudas todavía que los de Lancaster.
Fiyi ha demostrado quien es. Su velocidad
y gran físico pueden ser letales tanto para Australia, en un día caótico, como
para la mermada Gales. Los polinesios han venido a algo más que a pasar el
trámite. Han puesto en apuros a Inglaterra y quién sabe hasta donde podrían
llegar. El grupo de la muerte tiene un cuarto contendiente y todavía queda
mucha tela que cortar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario