sábado, 19 de septiembre de 2015

La Rosa cumple el guión

Inglaterra 35-11 Fiyi

And so it begins. La ceremonia de inauguración, que ensalzaba la figura de William Webb Ellis y como cogió la pelota y echó a correr allá por 1823, ha tenido numerosos protagonistas, desde los grandes iconos del rugby, encabezados por Serge Blanco, Martin Johnson o Chester Williams, hasta lo cantante Laura Wright, talismán de la selección inglesa, pasando por todos los actores y jugadores que han puesto en escena una performance invitando a la unión de las naciones.
La pompa dio paso a la circunstancia y pronto el Swing Low Sweet Chariot resonaba en Twickenham desafiando a la Cibi fiyiana y el balón se puso en juego. Los locales, hoy vestidos de rojo, empezaron dominando ante los nervios de los polinesios que cometían error tras error culminando en un ensayo de castigo para los ingleses y un sin bin que dejó a Fiyi con 14. Ante esta situación, los de Lancaster, de la mano del inconmensurable Mike Brown, empezaron a carburar y en breve se pusieron 15-0.
El partido dio un vuelco cuando Fiyi encontró la manera de jugarle de tú a tú a los ingleses, y de la mano de Nadolo, los polinesios empezaron a apretar hasta quedarse 18-11 a tiro de ensayo y en asedio continuo y peligroso contra la defensa inglesa. Les dominaban en melée, en touch y en el juego abierto.
Para contrarrestar el caos, Lancaster respondió con un cambio radical en su juego, sacando a los Vunipola y a la bisagra de los Saracens. Inglaterra empezó a carburar. Otro ensayo de Mike Brown tras una jugada digna de los All Blacks en cuanto a continuidad y un último ensayo in extremis de Billy Vunipola que les da a los de la Rosa el punto bonus.
Inglaterra está lejos de lo esperado. Ha pecado de confiada y ha querido experimentar en un partido que se les ha complicado más de lo que debería. Aun así ha sabido sacar las castañas del fuego a tiempo. Ahora, a estudiar sus errores y prepararse para una Gales que llega muy tocada y con más dudas todavía que los de Lancaster.

Fiyi ha demostrado quien es. Su velocidad y gran físico pueden ser letales tanto para Australia, en un día caótico, como para la mermada Gales. Los polinesios han venido a algo más que a pasar el trámite. Han puesto en apuros a Inglaterra y quién sabe hasta donde podrían llegar. El grupo de la muerte tiene un cuarto contendiente y todavía queda mucha tela que cortar.

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