Inglaterra 25-28 Gales
Los anfitriones al borde del abismo tras
el primer choque de trenes de este mundial. Los dragones prendieron fuego a las
rosas en una segunda parte en la que casi no encontraron respuesta.
Inglaterra pagó cara la decisión de Stuart
Lancaster de salir a la defensiva. El partido se convirtió en un duelo de
pistoleros entre Owen Farrell y Dan Biggar que ganó este último porque dispuso
de una patada más, ya que ambos estuvieron perfectos. El tren galés, dormido
durante una primera parte de dominio blanco, arrancó en la segunda mitad y
selló la remontada a 6 minutos del final sin dar opción al XV de la Rosa.
La polémica elección de Sam Burggess para
el XV titular demostró ser errónea al igual que dejar en la grada a activos de
la talla de Danny Care, que habría metido las revoluciones que hubiesen dado
vida a Inglaterra en la segunda parte. Gales jugó muy bien sus cartas, aunque
North sigue sin aparecer en su juego, la delantera funciona y la tres cuartos
no desentona. Las malas noticias es que parecen haber perdido a otros dos
jugadores que aumentan la plaga de lesionados que, si ya era grande y les hacía llegar con
dudas a este encuentro, puede ser definitiva a la hora de jugar contra Australia.
La realidad es la realidad y en este caso
muy amarga para los anfitriones. Gales conquista Twickenham. Inglaterra debe
ganar a Australia y espera que los Wallabies
o los Flying Fijians hagan lo
propio con Gales. La lucha por los cuartos se encrudece. Ahora más que nunca el
mundial esta patas arriba.

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