sábado, 26 de septiembre de 2015

Motín en La Catedral

Inglaterra 25-28 Gales

Los anfitriones al borde del abismo tras el primer choque de trenes de este mundial. Los dragones prendieron fuego a las rosas en una segunda parte en la que casi no encontraron respuesta.
Inglaterra pagó cara la decisión de Stuart Lancaster de salir a la defensiva. El partido se convirtió en un duelo de pistoleros entre Owen Farrell y Dan Biggar que ganó este último porque dispuso de una patada más, ya que ambos estuvieron perfectos. El tren galés, dormido durante una primera parte de dominio blanco, arrancó en la segunda mitad y selló la remontada a 6 minutos del final sin dar opción al XV de la Rosa.
La polémica elección de Sam Burggess para el XV titular demostró ser errónea al igual que dejar en la grada a activos de la talla de Danny Care, que habría metido las revoluciones que hubiesen dado vida a Inglaterra en la segunda parte. Gales jugó muy bien sus cartas, aunque North sigue sin aparecer en su juego, la delantera funciona y la tres cuartos no desentona. Las malas noticias es que parecen haber perdido a otros dos jugadores que aumentan la plaga de lesionados que, si ya era grande y les hacía llegar con dudas a este encuentro, puede ser definitiva a la hora de jugar contra Australia.

La realidad es la realidad y en este caso muy amarga para los anfitriones. Gales conquista Twickenham. Inglaterra debe ganar a Australia y espera que los Wallabies o los Flying Fijians hagan lo propio con Gales. La lucha por los cuartos se encrudece. Ahora más que nunca el mundial esta patas arriba.

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