miércoles, 14 de octubre de 2015

Despedidas: Los Cuartos Clasificados

La tríada polinesia se queda sin billete a Japón

El cuarto clasificado de grupo es el menos reconocido. No tienen cuchara de madera, ni billete al próximo torneo, ni mucho menos una plaza en los cuartos de final. Este puesto lo llenan los tapados del mundial. La polinesia ha convertido este mundial en el peor para su territorio. Tres países que se quedan fuera de Japón 2019 y que solo podrán luchar por una plaza y otra en la repesca. Tres clásicos del rugby de los que uno tendrá que esperar 8 años para volver a pisar una copa del mundo.

Grupo A: Fiyi
Pasaron de puntillas

La selección polinesia venía ya condenada desde el sorteo a quedarse fuera de los puestos con premio. A pesar de eso, se esperaba muchísimo más de los velocistas del pacífico. Sus carencias se vieron a lo largo y ancho del campo en los cuatro partidos y su falta de garra destacó negativamente en un grupo en el que podrían haber puesto las cosas muchísimo mas interesantes de lo que estuvieron en un principio.
Para ser sinceros todo empezó bien, pusieron en apuros a los anfitriones en el partido inaugural del torneo, Nadolo y Goneva parecían suficientemente peligrosos para cualquier defensa y se les veía tan duros como de costumbre. Sin embargo, a pesar de dejar tanto a Gales como a Australia sin el bonus ofensivo, no queda muy claro si lo lograron por sus méritos o por los errores de sus rivales. Claro está que en cuanto a peligro, en ambos partidos hicieron saltar las alarmas de lesionados en ambos conjuntos pero en ningún momento fueron una amenaza para ninguno de los tres grandes. El partido contra los Teros era su momento para demostrar que no era así, pero entre el buen momento de los uruguayos y el malo de los polinesios, a pesar de la victoria, quedó patente que este no ha sido ni de lejos el mejor mundial de Fiyi.
De vuelta en la isla será hora de reflexionar. Serán un pueblo pequeño pero hace años que se demostró que tienen rugby para rato, rugby de calidad. El mundial de Japón pinta complicado por la situación que comparten con Tonga y Samoa, pero su presencia es importante para el mundo del rugby. De momento se concentrarán en su evento favorito, los sevens, y los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Después ya pensarán en lo siguiente.

Grupo B: Samoa
Decepción mundial

Es curioso que las mayores decepciones del torneo no hayan llegado de las “cucharas de madera” sino de aquellos que han terminado por encima. Samoa ha acabado siendo de las mayores decepciones del torneo. Los polinesios venían como segundos cabezas de serie del grupo con una posibilidad de oro para alcanzar los cuartos de final. Sin embargo la Samoa que hemos visto, errática y falta de disciplina e incluso violenta, gracias tiene que dar por no haberse llevado el premio al último.
Contra Estados Unidos, flamante cuchara de madera, ya se vio que los polinesios no estaban donde tenían que estar. Sí, ensayaban. Sí, percutían y placaban. Pero su juego era totalmente carente de imaginación o creatividad, muy lejos del típico rugby espectacular que se juega en la zona del pacífico sur. Sudáfrica pasó sin problemas sobre sus rivales y Japón perdió el punto bonus porque no lo persiguieron, pero en ambos encuentros solo parecía haber un equipo en el campo. Algo les debió ocurrir antes del último encuentro contra Escocia porque se vio un cambio tan brutal que sorprendió a todo el mundo. Samoa salió a jugar como sabe. Samoa brilló como hizo antaño. Samoa estuvo a punto de dar la segunda campanada en el grupo y volver a poner el torneo del revés. Pero ni por esas. No fueron capaces de cerrar. Escocia usó la sangre fría y acabó venciendo.
Los poderosos guerreros del pacífico han fallado en este torneo. Las Hakas parecen no asustar ya a sus rivales y desde luego los jugadorazos que defienden sus colores parecen faltos de unidad y sentimiento. Mucho tienen que recapacitar y corregir. Japón 2019 en el punto de mira, el mundial más difícil de alcanzar por culpa del mundial más duro por recordar.

Grupo C: Tonga
Daño colateral

Los Ikale Tahi han sido una vez más los verdaderos portadores del orgullo del pacífico, como ya hicieran en mundiales anteriores. La isla más pequeña de la polinesia ha vuelto a demostrar su valía y su honor en un grupo en el que ya tenían pocas posibilidades por el sorteo. Se quedan sin premio por esa misma razón, probablemente en un sistema justo estarían entre los grandes y habrían tenido premio.
Su condena llegó en el primer partido. Georgia, su rival directo por la plaza para Japón, llevaba cuatro años preparando ese partido, estudiando a sus rivales y explotando sus defectos. Los tonganos se vieron sobrepasados y poco pudieron hacer ante el despliegue de los europeos cayendo justamente derrotados. En el encuentro contra Namibia fueron fieles a su juego alocado y desorganizado que les valió para derrotar a los bravos Welwitchias y mantener hasta el final un halo de esperanza de recuperar su tercer puesto. Argentina y Nueva Zelanda fueron infinitamente superiores pero se llevaron un par de lecciones y cosas que reflexionar, ya que los polinesios mantuvieron bien alto su pabellón antes de caer y decir adiós a sus posibilidades.
Como para Samoa y Fiyi, la clasificación para el siguiente torneo va a ser compleja. Una plaza queda para las islas del pacífico y otra que da acceso a la repesca. La lucha será dura y finalmente uno tendrá que esperar cuatro años más de la cuenta. El rugby en su tierra es una religión y lucharán por llegar a lo más alto. Si alguien se merece esta plaza tras este mundial son las águilas del mar.

Grupo D: Rumania
Objetivo cumplido

No era muy ambicioso el objetivo de los transilvanos de cara al mundial. Su papel en el VI Naciones B seguirá siendo importante, ganándose edición tras edición el derecho a participar en el evento por excelencia del rugby mundial. Su objetivo era modesto si, pero lo cierto es que estuvieron a punto de lograr la sorpresa y arrebatarle a Italia la plaza que les habría dado 4 años de disfrute y tranquilidad.
Irlanda y Francia fueron demasiado para la potente delantera rumana. Los Oaks se encontraron en medio de gigantes y no fueron capaces de reaccionar apenas. Disfrutaron de sus partidos y se centraron en los importantes, los que si que tenían algo en juego. No olvidaremos la imagen de la famosa pedida de matrimonio en el estadio olímpico. Fue después cuando empezó su mundial. Cierto es que no parecían llegar en su mejor momento de forma, y así se plasmó en los primeros 60 minutos del encuentro contra Canadá en el que fueron meros juguetes en manos de los Canucks. Pero se habían guardado varios ases en la manga y protagonizaron la mayor remontada de la historia de los mundiales para evitar la cuchara de madera e ilusionar al público dándole una semana de cábalas con respecto a la posible derrota a Italia. Esa derrota no llegó. Rumania cayó contra los azzurri pero el partido tuvo su morbo ya que la misma situación que ocurrió con los canadienses ocurrió con los italianos. Pero la inercia épica llegó diez minutos tarde y la hazaña quedó inconclusa.
Rumania vuelve a casa y piensa en febrero. En España y Rusia, sus rivales directos. En plantear un programa que les lleve en volandas a Japón y cumplir con su impoluta hoja de presencias en los mundiales. Rumania es todo un clásico. Los robles ya sueñan cuatro años en el futuro.


No hay comentarios:

Publicar un comentario