Australia 35-34 Escocia
Jamás creí que mis ojos verían esto. Como
aficionado del rugby me siento muy decepcionado por haber sido testigo de lo
que ha ocurrido hoy en Londres. Craig Joubert, para muchos el mejor árbitro del
mundo, ha llevado en volandas a unos nublados Wallabies hasta las semifinales en detrimento de una Escocia
poderosa que merecía ese billete. El pleno del sur está servido, como bien le
interesaba a la World Rugby y la ayudita del colegiado ha sido escandalosa.
El Rugby es un deporte noble donde todo el
mundo puede cometer errores pero todo el mundo tiene en su mano corregirlos. El
XV del Cardo ha sido ninguneado de mala manera y perjudicado en varias
ocasiones hasta llegar al punto de evitar que eliminasen a los australianos del
torneo. Decisiones injustas como la amarilla a Maitland, el placaje retardado a
Hogg que no se pitó y la última falta de fuera de juego muy riguroso que dio a
Foley los tres puntos que necesitaba para apuñalar el corazón de Escocia y del
Hemisferio Norte que batallaba del lado caledonio en quien habían puesto todas
sus esperanzas. Quejarse de los árbitros en Rugby es una práctica olvidada y
sancionada por no hablar del deshonor que produce pero es que no se puede hacer
otra cosa. Es "El Escándalo" del Mundial de Inglaterra.
Intentando centrarme en lo deportivo,
Escocia ha demostrado que vuelve a la élite del rugby. Los equipos del norte ya
probaron la nueva sangre escocesa en el VI Naciones y ya les metió el miedo en
el cuerpo la nueva escuadra de Vern Cotter. Esta Escocia está llamada a hacer
algo muy grande en los años venideros y ha mantenido el pabellón del norte todo
lo alto que Inglaterra, Gales, Irlanda, Francia e Italia no han sabido. Si
alguien merecía la plaza en semifinales era esta Escocia que ha dominado y avasallado
a los Wallabies con todo lo que tenía
y ha rozado la gloria con la punta de sus dedos. Este partido parecía ya
maldito desde la sanción injusta a Gray y Ford, quienes finalmente indultados
han ayudado a sus compañeros hoy en el césped de La Catedral. Laidlaw y Russell
han sabido manejar a los suyos y la tres cuartos caledonia ha carburado y dado
la guerra necesaria para llegar a donde han llegado. Australia, desconocida, ha
cometido el mismo error que Inglaterra, volverse conservador al más mínimo
signo de peligro. Pero la superioridad física junto con el empujoncito de
Joubert han sido suficientes para tumbar a los hijos de William Wallace, que
haciendo honor a sus antepasados han muerto con el hacha en la mano y el honor
intacto.
Escocia dice adiós, y con ella los sueños
del norte de acabar con la tiranía del sur. Los del Cardo pueden irse muy
orgullosos del papel que han hecho, el mejor de todo el norte junto a Gales
desde mi punto de vista. Australia sigue, con muchas dudas. Les esperan los
Pumas con los dientes afilados y listos para comer canguro. En duda queda si
son capaces de llegar a la final por su propio pie o necesitan que Craig
Joubert les allane el camino de nuevo.

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