jueves, 29 de octubre de 2015

80 minutos por el honor

Previa de la final de bronce

No todo se decidirá en la final del sábado. Todavía queda otro partido antes de ver la gran batalla de Twickenham y ese será el que disputen Springboks y Pumas en el Olímpico el Viernes 30. En ese partido no hay ningún título en juego pero si el honor que guarda al que salga vencedor. Ambos salieron derrotados duramente de sus semifinales y se enfrentan por este rayo de luz que les haga acabar con una sonrisa.
Ambos equipos llegan con bajas importantes. Su dos capitanes sin ir más lejos. Creevy abandonó el partido contra Australia en el primer tiempo poco después de Imhoff y Du Preez por su parte acabó el encuentro contra los All Blacks pero le vimos en la entrevista con el pómulo hinchado que daba miedo. A pesar de todo Hourcade ha optado por dar minutos a su segunda unidad como premio por su esfuerzo mientras Meyer sale a por todas con toda la carne en el asador.

El precedente de hace dos meses en Durban será el elemento a temer por los Springboks. Ya saben como los Pumas pueden enseñarles los dientes y por donde pueden hacerles frente. Los argentinos también saben por dónde buscarles las cosquillas a los sudafricanos y tienen potencia suficiente como para igualar a su generación de oro en aquel tercer puesto en Francia 2007.
La derrota de los Boks contra los All Blacks pareció acabar de confirmar el castigo de la World Rugby contra el colegiado sudafricano Craig Joubert por su dudosa actuación en los cuartos de final. Se rumoreaba que podrían levantarle el castigo para poder arbitrar la final de consolación pero al jugarla sus compatriotas se confirmó la adjudicación del encuentro al irlandés John Lacey que dirigirá el partido como premio por su buen hacer a lo largo de todo el torneo.
Ya solo queda escuchar una vez más los himnos nacionales de ambos equipos y verlos llorar mientras cantan. Solo queda disfrutar de los 80 minutos de rugby que todavía van a darle a la historia sus 46 jugadores unidos por el deporte. Solo falta aplaudir y despedir a uno de los grandes del pasado y a un grande del futuro. Se va acercando el final.


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