Previa de Semifinales
Siguen pasando los días y es momento de la
Final Four del Mundial de Inglaterra
2015. Muchas cavilaciones y ríos de tinta han corrido desde el pitido final del
Australia-Escocia del domingo. La caída del norte ha sido el principal foco de
atención, con Joubert y la World Rugby protagonizando el peor capítulo en lo
que llevamos de torneo. Ahora es tiempo de juego de nuevo, se acerca los
emparejamientos de semifinales y con ellos una nueva jornada de Rugby
Championship.
SF1: Sudáfrica-Nueva Zelanda
Muchas eran las apuestas para que este
enfrentamiento se produjera en la Gran Final de Twickenham. El veinte
aniversario de la copa del mundo del 95 y estos cuatro años de rugby daban a
pensar que eso podría llegar a ocurrir. El calendario sin embargo fue cruel con
los dos grandes y estaban condenados a verse las caras en las semifinales y
solo uno de los dos tendrá la oportunidad de convertirse en el primer
Tricampeón del torneo.
Nueva Zelanda llega como claro favorito
después de la apabullante victoria contra Francia incluso jugando a medio gas.
Los All Blacks asustan y parece que
desde aquella derrota en la “final” del Rugby Championship contra Australia, se
han vuelto mucho más eficaces y peligrosos. Saldrán con su XV de gala, con
Savea a la cabeza a la caza de records y Carter y McCow luchando por acabar su
carrera a lo grande.
Los Springboks
son el rival que nadie quiere tener. A pesar de sus problemas burocráticos y
sus polémicas racistas han llegado hasta donde han llegado. A pesar de su mal
año y su patinazo inicial contra la maravillosa Japón, están aquí. Gales no fue
tan fácil de doblegar como el XV del Gallo y los sudafricanos sufrieron hasta
aquel instante de magia entre Vermeulen y Du Preez que significó la caída del
dragón. Argentina y Australia han aportado su granito de arena para descubrir como
vencer a los All Blacks, es trabajo
ahora de los Boks ponerlo en práctica
y, una vez más, demostrar que el rugby no es un deporte donde la lógica se
cumpla.
SF2: Argentina-Australia
Una semifinal que bien vale un campeonato
y el honor de medio mundo oval. Tras el dudoso billete conseguido por los Wallabies en los cuartos de final contra
los valerosos hijos de William Wallace, el mundo entero clama venganza y se
encomienda a unos geniales Pumas que han venido a comerse el mundo en este
torneo. Toda la presión irá para el árbitro inglés Wayne Barnes que tendrá que
andar con pies de plomo por la polémica creada por Craig Joubert y sus
actuaciones polémicas en los partidos de Australia contra Gales y Escocia.
Los Pumas llegan con mucha carrerilla.
Desde la última vez que se enfrentaron a Australia hace tres meses han vencido
todos los partidos que han jugado, incluyendo encuentros contra Springboks y los pasados cuartos de
final contra Irlanda, excepto en el que cayeron contra los All Blacks después de ir venciéndoles durante 60 minutos. Los de
Daniel Hourcade están siendo uno de los equipos más efectivos del torneo.
Sánchez está en el Top5 de anotadores; Cordero, Imhoff y Tuculet forman el back three más peligroso del mundo junto
al de los All Blacks; la delantera ha
mantenido toda la fiereza que les hizo llegar a las semifinales en 2007, en
definitiva, un equipo digno de levantar la William Webb Ellis.
Australia sigue siendo un equipo errático
e inseguro. Tan pronto te cuajan el partido de sus vidas (como contra Nueva
Zelanda en el Rugby Championship y la campanada que dejó fuera del mundial a Inglaterra)
como pueden hacer que sus aficionados tengan pesadillas con ellos. Están en
semifinales y no precisamente por méritos propios. Es cierto que desde que
Cheika se hizo con el equipo la Australia del caos ya no está, pero tampoco es
un equipo que convenza a nadie y mucho menos digno de estar donde está. Ganaron
contra Escocia por un golpe de suerte y a ello apelarán en su choque contra una
Argentina que ya sabe lo que es ganarles y está dispuesta a mandarlos al Olímpico.
Jugarán contra los Pumas, contra la polémica y contra medio planeta rugby que
reza por que los Wallabies tengan lo que
merecieron la semana pasada: el billete de vuelta a casa.
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