Nueva Zelanda 43-10 Georgia
El Millennium de Cardiff iba a ser testigo
de una de las mejores odas al rugby en lo que llevamos del torneo. Nueva
Zelanda y Georgia. All Blacks y Lelos que protagonizaron este ejemplo de
lucha y deportividad al margen de lo que dice el resultado.
La apisonadora All Black pasó el trámite con muchos más apuros de los que
esperaba. Nefasto día en el pateo para el mejor pateador de la historia, Dan
Carter, que no conseguía encontrar los palos. Nefasto día también para Sonny
Bill Williams, para quien el balón parecía una pastilla de jabón. Georgia por su
parte hizo las cosas perfectas. Su nivel de rugby no es comparable al de los
neozelandeses pero su honor está incluso más alto. Al principio del partido jugaron
con descaro y de tú a tú y tuvieron la recompensa en el ensayo de Tsikaluri que
levantó al publico del Millennium y llegaron al minuto 15 poniendo en jaque al
campeón, 12-10. Más de lo mismo en la segunda parte. Mantuvieron a raya a los All Blacks permitiendo solo un ensayo
muy sufrido durante 35 minutos. Un esfuerzo que vio la recompensa en el
nombramiento de su capitán Gorgodze como hombre del partido, quien recibió tal
honor con una sonrisa de humildad y agradecimiento y en nombre de todos sus
compañeros.
Nueva Zelanda sigue su periplo hacia
Twickenham ya pensando en Francia o Irlanda, intentando olvidar aquellos
nefastos cuartos de final en 2007. Georgia todavía tiene que luchar. Si vence a
Namibia conseguirá su billete para el próximo mundial y dará comienzo a una
nueva etapa en el rugby georgiano, una nueva etapa en la élite.

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