viernes, 2 de octubre de 2015

Victoria negra, fiesta roja.

Nueva Zelanda 43-10 Georgia

El Millennium de Cardiff iba a ser testigo de una de las mejores odas al rugby en lo que llevamos del torneo. Nueva Zelanda y Georgia. All Blacks y Lelos que protagonizaron este ejemplo de lucha y deportividad al margen de lo que dice el resultado.
La apisonadora All Black pasó el trámite con muchos más apuros de los que esperaba. Nefasto día en el pateo para el mejor pateador de la historia, Dan Carter, que no conseguía encontrar los palos. Nefasto día también para Sonny Bill Williams, para quien el balón parecía una pastilla de jabón. Georgia por su parte hizo las cosas perfectas. Su nivel de rugby no es comparable al de los neozelandeses pero su honor está incluso más alto. Al principio del partido jugaron con descaro y de tú a tú y tuvieron la recompensa en el ensayo de Tsikaluri que levantó al publico del Millennium y llegaron al minuto 15 poniendo en jaque al campeón, 12-10. Más de lo mismo en la segunda parte. Mantuvieron a raya a los All Blacks permitiendo solo un ensayo muy sufrido durante 35 minutos. Un esfuerzo que vio la recompensa en el nombramiento de su capitán Gorgodze como hombre del partido, quien recibió tal honor con una sonrisa de humildad y agradecimiento y en nombre de todos sus compañeros.

Nueva Zelanda sigue su periplo hacia Twickenham ya pensando en Francia o Irlanda, intentando olvidar aquellos nefastos cuartos de final en 2007. Georgia todavía tiene que luchar. Si vence a Namibia conseguirá su billete para el próximo mundial y dará comienzo a una nueva etapa en el rugby georgiano, una nueva etapa en la élite.

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