Sudáfrica 18-20 Nueva Zelanda
Sudáfrica se queda a las puertas del tricampeonato
y los All Blacks a ochenta minutos de
romper la maldición de los regentes. El choque de titanes se saldó con victoria
por la mínima para los oceánicos en un duelo que tuvieron que matar al más puro
estilo Springbok.
Desde el principio los sudafricanos
salieron a imponer su juego duro y tosco. Durante muchos minutos forzaron a los
All Blacks a cometer faltas y más
faltas que se convertían en puntos al pie de Pollard. Nueva Zelanda se vio
dominada y cayó en el ritmo lento que imponían los boks. Solo un ensayo un poco ajustado de Kaino mantuvo a los
neozelandeses con vida. Las dos tarjetas amarillas (Kaino por NZ y Habana por
RSA) fueron cruciales para el desenlace final. Mientras unos supieron mantener
a raya la inferioridad e incluso salir con marcador positivo, los otros
sufrieron la total potencia del huracán negro y ya fueron a remolque durante
todo el partido. Con el marcador muy ajustado y el tiempo corriendo despacio
los All Blacks tuvieron que matar el
partido a base de juego de delantera como si fueran los Springboks, mientras que los Boks
tuvieron que apelar a la épica a la neozelandesa sin éxito en su empeño.
Nueva Zelanda pisará Twickenham un día más
y puede coronarse como la mejor dinastía de este deporte en el partido en el
que muchos de sus gigantes colgarán la camiseta del helecho plateado. Los Springboks acaban con sus sueños de
tricampeonato y esperan rival en el Olímpico de Londres para el próximo viernes.
Un partido por un bronce que significa más que honor tras una derrota tan dura como
la de hoy.

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