martes, 20 de octubre de 2015

Despedidas: Los Cuartos de Final




El Norte aún no es rival para los Titanes del Sur

Mucho se especuló porque este mundial sería el principio del fin de la tiranía de los equipos del sur que solo Inglaterra pudo profanar en una ocasión. El destino también sabe callar bocas y no contento con conceder ese pequeño deseo a todo el hemisferio norte lo castiga dejándole por primera vez sin participación en las Semifinales.

Gales
Murieron con las botas puestas

Los aguerridos galeses lucharon. Fueron cayendo pero seguían levantándose para pelear un día más. Las bajas eran abrumadoras y nadie daba un duro por ellos si la plaga continuaba. Finalmente fueron abatidos por una filigrana de Duane Vermeulen y una conquista in extremis de Fourie Du Preez. Los del dragón cumplieron con creces y contra todo pronóstico.
Su calendario era muy propicio. Fueron de menos a más en una progresión ascendente al igual que su juego y sus bajas. Uruguay apenas fue rival, aunque es cierto que los sudamericanos dieron la cara y empeoraron la lista de lesionados que ya traían los galeses de los test matches previos al torneo. Inglaterra en la catedral, parecía un partido propio del VI Naciones donde ambos se jugaban mucho más que la triple corona. Fue un partido táctico que los ingleses parecieron tener amarrado desde el principio. Entonces aparecieron Biggar y Davis para darle la vuelta a la tortilla. Gales se amotinó y puso a Inglaterra entre la espada y la pared. Fiji casi les da un susto de muerte en el siguiente partido que hubiera sido un favor a los de la Rosa, pero finalmente fueron capaces de salir airosos y poner los pies en la tierra para lo que venía después, los Wallabies. Tras su victoria con humillación incluida a los anfitriones, Australia llegaba crecida. El partido fue duro y el cansancio y las lesiones, ayudados por un arbitraje algo bizarro de Craig Joubert (una semana antes de que se coronara en los cuartos de final), fueron suficiente para que los Aussies sellaran su primera posición en el único partido sin ensayos en lo que llevamos de torneo.
Gales se presentaba en los cuartos de final heridos de gravedad. Sudáfrica llevaba subiendo como la espuma tras su mal año y este sería su punto de inflexión. El partido fue una copia de lo que ocurrió en el motín galés a Inglaterra dos semanas antes, solo que los papeles estuvieron cambiados. Los dragones dominaron todo el encuentro hasta que un ensayo del 9 rival dio la vuelta al marcador y los condenó.
Estamos de acuerdo en que una Gales al completo podría haber estado en la Final Four. Pero no estaban al completo. Les había mirado un tuerto y hasta quince jugadores fueron cayendo a lo largo del torneo desde los días previos. Mal aliado para una campaña mundialista de este calibre. Aun así han demostrado de lo que son capaces, son jóvenes y con proyección. Los dragones se postulan a futuros reyes del mundo rugby.


Francia
Despedida merecida para Saint-André

Tras 4 años al frente del XV del Gallo, Philippe Saint André deja el cargo de la manera más bochornosa que nadie pudiese haber podido imaginar nunca: perdiendo unos cuartos de final por 62 puntos a 13. Es cierto que los All Blacks salieron como hacía años que no se les veía, pero Francia corría por el campo como una bandada de pollos sin cabeza. Esta mala racha del equipo parece llegar a su fin con la huida de su entrenador. Quien venga tendrá sobre sus hombros la gran responsabilidad de levantar a la tres veces subcampeona del mundo de la tumba que ellos mismo se han cavado.
El mundial pintaba como un lugar para redimirse. Tuvieron la gran fortuna de verse encuadrados en el grupo más flojo de cuantos había, sin ningún rival del hemisferio sur y unas Italia e Irlanda también en horas bajas. Contra la primera no hubo historia, sin ningún tipo de brillo los franceses se desquitaron con unos italianos carentes de liderazgo y organización, y lo mismo harían con canadienses y rumanos. Solo Freddie Michalak y Morgan Parra, cuando salía al campo en la segunda parte, parecían dar algo de vida a una Francia sin ideas, errática y que más que nunca parecía un equipo de segunda fila. Irlanda en el partido final de grupo confirmó las sospechas con las que venían y los condenaron a librar su última batalla en la tumba del Millennium contra el huracán negro que los barrió del torneo como si nunca hubiesen pisado el césped del santuario de Cardiff.
Como casi todos los equipos del norte aquí acaba una era. Toca reconstruir y levantarse tras el fiasco de copa del mundo y ya pensando en Japón. Aunque mucho tienen que cambiar las cosas para que el XV del Gallo vuelva a ser lo que fue en su época de esplendor.


Irlanda
El rey que salió rana

Tras la eliminación de Inglaterra y Gales, las esperanzas del hemisferio norte de profanar la hegemonía sureña pasaban por el XV del Trébol. Los bicampeones del VI Naciones dejaron un agridulce sabor de boca el pasado torneo y llegaban con muchas dudas tras perder contra el Dragón y la Rosa en los test matches previos a la cita mundialista.
A pesar de todo parecía que podía ser el año para los británicos. Salieron en tromba contra Canadá en el primer partido de ese grupo D, el más flojo de todos los del torneo, y no dieron opciones a sus rivales. Parecía que Schmit había dado con la tecla a la hora de coordinar delantera y tres cuartos y veteranía y juventud. El equilibrio era casi perfecto y también Rumania sufrió la avalancha verde en Wembley, el partido en el que se batió el record de asistencia. Pero llegaron los partidos difíciles. Vencieron a Italia con mucho esfuerzo en un partido a la europea con muy pocos puntos y los azzurri siempre acechando. Con Francia la batalla fue más abierta y sanguinaria. A los del Trébol les costó muy cara una victoria que hasta los últimos minutos no estaba del todo clara: O’Connell, Sexton, O’Brien y O’Mahony verían los cuartos de final desde las gradas del Millennium. Entonces ocurrió lo peor. El aspirante a titán sureño acabó con los sueños norteños y aplastó a los de verde como una estampida de pumas galopando sobre campos de tréboles.
Todavía los irlandeses tienen mucho trabajo por delante. El mundial les ha cogido en medio de un relevo generacional que no ha acabado de digerirse lo bien que se esperaba. Brian O’Driscoll ha sido el gran ausente, la necesidad que han buscado y no han encontrado, ese líder que les guiara. Cambio de tercio de ahora en adelante. Próximo objetivo: ser los primeros en lograr el triplete consecutivo del VI Naciones.

Escocia
El Cardo recupera su lugar entre los grandes

Quien iba a decir cuando arrancó la campaña de la Copa del Mundo, que de todos los equipos del norte serían los caledonios los que más alto mantendrían el pabellón. Pues así ha sido, y ni cortos ni perezosos fueron los únicos que mantuvieron sus opciones de meterse en semifinales hasta el último instante. Polémicas aparte, esta Escocia ilusiona de cara al futuro, no solo a los aficionados del cardo sino al mundo del rugby. La unión de estilos de Glasgow y Edinburgh ha funcionado a la perfección y con un poco de rodaje podríamos estar hablando de una dinastía del VI Naciones en un futuro próximo.
Después de la derrota de Sudáfrica ante Japón, los escoceses debutaron con la difícil tarea de bajar a la tierra a los nipones, que andaban elevados en el cielo de los héroes. Cumplieron con contundencia y dieron comienzo a una de las batallas más interesantes por las plazas en todo el torneo. Uno a uno fueron estudiando a sus rivales. Estados Unidos no fue tal, y los del cardo dieron un paso de gigante hacia la siguiente fase aunque la siguiente derrota contra unos peligrosos Springboks los dejó al borde del abismo en el que Samoa a punto estuvo de arrojarlos. Pero la falta de puntos bonus en las victorias de Japón dio a los escoceses el billete a cuartos de final. Nadie daba un duro por ellos desde que se supo que sería Australia su rival y así, sorprendiendo y ante todo pronóstico, los chicos de Laidlaw fueron capaces de aguantar e incluso vencer aquel épico partido de cuartos de final donde fueron injustamente derrotados y apeados de la lucha por la Webb Ellis.
Toca mirar hacia delante. Hay mucha luz en su futuro y un proyecto de calidad suficiente para hacer cosas grandes. Cosas que mejorar, desde luego. Vern Cotter ha hecho un gran trabajo con los caledonios y continuará haciéndolo y quien sabe si en lugar de Inglaterra serán ellos los que eviten este año que los del Trébol hagan el triplete. Nunca está de más soñar. 



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