El Norte aún no es rival para los Titanes del Sur
Mucho se especuló porque este mundial sería
el principio del fin de la tiranía de los equipos del sur que solo Inglaterra
pudo profanar en una ocasión. El destino también sabe callar bocas y no
contento con conceder ese pequeño deseo a todo el hemisferio norte lo castiga dejándole
por primera vez sin participación en las Semifinales.
Gales
Murieron con las botas puestas
Los aguerridos galeses lucharon. Fueron
cayendo pero seguían levantándose para pelear un día más. Las bajas eran
abrumadoras y nadie daba un duro por ellos si la plaga continuaba. Finalmente
fueron abatidos por una filigrana de Duane Vermeulen y una conquista in extremis de Fourie Du Preez. Los del
dragón cumplieron con creces y contra todo pronóstico.
Su calendario era muy propicio. Fueron de
menos a más en una progresión ascendente al igual que su juego y sus bajas. Uruguay
apenas fue rival, aunque es cierto que los sudamericanos dieron la cara y
empeoraron la lista de lesionados que ya traían los galeses de los test matches
previos al torneo. Inglaterra en la catedral, parecía un partido propio del VI
Naciones donde ambos se jugaban mucho más que la triple corona. Fue un partido
táctico que los ingleses parecieron tener amarrado desde el principio. Entonces
aparecieron Biggar y Davis para darle la vuelta a la tortilla. Gales se amotinó
y puso a Inglaterra entre la espada y la pared. Fiji casi les da un susto de
muerte en el siguiente partido que hubiera sido un favor a los de la Rosa, pero
finalmente fueron capaces de salir airosos y poner los pies en la tierra para
lo que venía después, los Wallabies.
Tras su victoria con humillación incluida a los anfitriones, Australia llegaba
crecida. El partido fue duro y el cansancio y las lesiones, ayudados por un
arbitraje algo bizarro de Craig Joubert (una semana antes de que se coronara en
los cuartos de final), fueron suficiente para que los Aussies sellaran su primera posición en el único partido sin
ensayos en lo que llevamos de torneo.
Gales se presentaba en los cuartos de
final heridos de gravedad. Sudáfrica llevaba subiendo como la espuma tras su
mal año y este sería su punto de inflexión. El partido fue una copia de lo que
ocurrió en el motín galés a Inglaterra dos semanas antes, solo que los papeles
estuvieron cambiados. Los dragones dominaron todo el encuentro hasta que un
ensayo del 9 rival dio la vuelta al marcador y los condenó.
Estamos de acuerdo en que una Gales al
completo podría haber estado en la Final
Four. Pero no estaban al completo. Les había mirado un tuerto y hasta
quince jugadores fueron cayendo a lo largo del torneo desde los días previos.
Mal aliado para una campaña mundialista de este calibre. Aun así han demostrado
de lo que son capaces, son jóvenes y con proyección. Los dragones se postulan a
futuros reyes del mundo rugby.
Francia
Despedida merecida para Saint-André
Tras 4 años al frente del XV del Gallo,
Philippe Saint André deja el cargo de la manera más bochornosa que nadie
pudiese haber podido imaginar nunca: perdiendo unos cuartos de final por 62
puntos a 13. Es cierto que los All Blacks
salieron como hacía años que no se les veía, pero Francia corría por el
campo como una bandada de pollos sin cabeza. Esta mala racha del equipo parece
llegar a su fin con la huida de su entrenador. Quien venga tendrá sobre sus
hombros la gran responsabilidad de levantar a la tres veces subcampeona del
mundo de la tumba que ellos mismo se han cavado.
El mundial pintaba como un lugar para
redimirse. Tuvieron la gran fortuna de verse encuadrados en el grupo más flojo
de cuantos había, sin ningún rival del hemisferio sur y unas Italia e Irlanda
también en horas bajas. Contra la primera no hubo historia, sin ningún tipo de
brillo los franceses se desquitaron con unos italianos carentes de liderazgo y
organización, y lo mismo harían con canadienses y rumanos. Solo Freddie
Michalak y Morgan Parra, cuando salía al campo en la segunda parte, parecían
dar algo de vida a una Francia sin ideas, errática y que más que nunca parecía
un equipo de segunda fila. Irlanda en el partido final de grupo confirmó las
sospechas con las que venían y los condenaron a librar su última batalla en la
tumba del Millennium contra el huracán negro que los barrió del torneo como si
nunca hubiesen pisado el césped del santuario de Cardiff.
Como casi todos los equipos del norte aquí
acaba una era. Toca reconstruir y levantarse tras el fiasco de copa del mundo y
ya pensando en Japón. Aunque mucho tienen que cambiar las cosas para que el XV
del Gallo vuelva a ser lo que fue en su época de esplendor.
Irlanda
El rey que salió rana
Tras la eliminación de Inglaterra y Gales,
las esperanzas del hemisferio norte de profanar la hegemonía sureña pasaban por
el XV del Trébol. Los bicampeones del VI Naciones dejaron un agridulce sabor de
boca el pasado torneo y llegaban con muchas dudas tras perder contra el Dragón
y la Rosa en los test matches previos
a la cita mundialista.
A pesar de todo parecía que podía ser el
año para los británicos. Salieron en tromba contra Canadá en el primer partido
de ese grupo D, el más flojo de todos los del torneo, y no dieron opciones a
sus rivales. Parecía que Schmit había dado con la tecla a la hora de coordinar
delantera y tres cuartos y veteranía y juventud. El equilibrio era casi
perfecto y también Rumania sufrió la avalancha verde en Wembley, el partido en
el que se batió el record de asistencia. Pero llegaron los partidos difíciles.
Vencieron a Italia con mucho esfuerzo en un partido a la europea con muy pocos
puntos y los azzurri siempre
acechando. Con Francia la batalla fue más abierta y sanguinaria. A los del
Trébol les costó muy cara una victoria que hasta los últimos minutos no estaba
del todo clara: O’Connell, Sexton, O’Brien y O’Mahony verían los cuartos de
final desde las gradas del Millennium. Entonces ocurrió lo peor. El aspirante a
titán sureño acabó con los sueños norteños y aplastó a los de verde como una
estampida de pumas galopando sobre campos de tréboles.
Todavía los irlandeses tienen mucho
trabajo por delante. El mundial les ha cogido en medio de un relevo generacional
que no ha acabado de digerirse lo bien que se esperaba. Brian O’Driscoll ha
sido el gran ausente, la necesidad que han buscado y no han encontrado, ese
líder que les guiara. Cambio de tercio de ahora en adelante. Próximo objetivo: ser los primeros en lograr el triplete consecutivo del VI Naciones.
Escocia
El Cardo recupera su lugar entre los
grandes
Quien iba a decir cuando arrancó la
campaña de la Copa del Mundo, que de todos los equipos del norte serían los
caledonios los que más alto mantendrían el pabellón. Pues así ha sido, y ni
cortos ni perezosos fueron los únicos que mantuvieron sus opciones de meterse
en semifinales hasta el último instante. Polémicas aparte, esta Escocia ilusiona
de cara al futuro, no solo a los aficionados del cardo sino al mundo del rugby.
La unión de estilos de Glasgow y Edinburgh ha funcionado a la perfección y con
un poco de rodaje podríamos estar hablando de una dinastía del VI Naciones en
un futuro próximo.
Después de la derrota de Sudáfrica ante
Japón, los escoceses debutaron con la difícil tarea de bajar a la tierra a los
nipones, que andaban elevados en el cielo de los héroes. Cumplieron con
contundencia y dieron comienzo a una de las batallas más interesantes por las
plazas en todo el torneo. Uno a uno fueron estudiando a sus rivales. Estados
Unidos no fue tal, y los del cardo dieron un paso de gigante hacia la siguiente
fase aunque la siguiente derrota contra unos peligrosos Springboks los dejó al borde del abismo en el que Samoa a punto
estuvo de arrojarlos. Pero la falta de puntos bonus en las victorias de Japón dio
a los escoceses el billete a cuartos de final. Nadie daba un duro por ellos
desde que se supo que sería Australia su rival y así, sorprendiendo y ante todo
pronóstico, los chicos de Laidlaw fueron capaces de aguantar e incluso vencer
aquel épico partido de cuartos de final donde fueron injustamente derrotados y
apeados de la lucha por la Webb Ellis.
Toca mirar hacia delante. Hay mucha luz en
su futuro y un proyecto de calidad suficiente para hacer cosas grandes. Cosas
que mejorar, desde luego. Vern Cotter ha hecho un gran trabajo con los
caledonios y continuará haciéndolo y quien sabe si en lugar de Inglaterra serán
ellos los que eviten este año que los del Trébol hagan el triplete. Nunca está
de más soñar.




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