jueves, 15 de octubre de 2015

Despedidas: Los Billetes a Japón

Decepciones y Sueños cumplidos

El Yin y el Yan. Todo se tiene que compensar y aquellos que se van del mundial con la clasificación para el 2019 en el bolsillo son el claro ejemplo de ello. Dos son decepciones a niveles exponencialmente catastróficos. Los otros dos ilusiones y sorpresas salidas casi de un cuento de hadas. Los protagonistas de que este mundial esté haciendo historia. Para algunos son billetes dorados, para otros meros premios de consolación ante un futuro incierto y neblinoso.

Grupo A: Inglaterra
Un iceberg llamado presión

Ocurrió lo impensable. El XV de la Rosa cayó humillada ante Australia y Gales y se despide de su Copa del Mundo en la fase de grupos. La desilusión de todo un país a sus espaldas. Las miles y miles de caras que fueron pasando de la euforia a la desesperación en cuestión de 25 minutos. El barco inglés se hundió.
Mucho se va a escribir sobre que ha pasado, qué falló, qué cabezas van a rodar. Rompiendo la objetividad y como seguidor de Inglaterra puedo decir que solo han cometido un error. Eso si, el mayor error de sus vidas.
Tras la salida de Martin Johnson como técnico, Stuart Lancaster estuvo bajo vigilancia constante a riesgo del puesto durante un tiempo. Las buenas sensaciones se cumplieron y Lancaster se quedo al frente de la selección. Durante los cuatro años siguientes Inglaterra ha sufrido un cambio de cara muy grande y a mejor. Dejo de ser la Inglaterra aburrida del pick and go y empezó a moverse ágil, aprovechando todas las posibilidades tanto en delantera como en tres cuartos, una Inglaterra que empezaba a asemejarse a los grandes del sur e incluso les ganaba. Llegaron los éxitos (bueno, mas o menos, ya que tampoco han conseguido levantar ningún VI Naciones en estos años), este equipo ilusionaba y hacia soñar a la afición con Chris Robshow levantando la William Webb Ellis en Twickenham el día 31.
Grandes nombres comandaban esta nueva Inglaterra: Danny Care, Danny Cipriani, George Ford, Luther Burrell, Manu Tuilagi, Mike Brown... Tras la derrota de París en los Test Matches previos al torneo, Stuart Lancaster no pudo con la presión. No quiso arriesgar. Se acobardó ante el 'que dirán' y así firmo la sentencia de todo un país. Cipriani y Burrell se quedaron a las puertas de la convocatoria, Danny Care entró en los 31 pero en ningún partido importante ha estado entre los 23, Ford sigue desplazado por Farrell en la pugna por el 10, Tuilagi esta sancionado y Mike Brown si ha llevado el 15 a la espalda, muy bien escudado por Anthony Watson y Jonathan Joseph, pero ellos solos no pueden levantar un equipo partido tras partido. Con los líderes de su nuevo estilo de juego sentados en sus casas viendo los partidos por televisión, o en el banquillo pasando frío, Inglaterra recuperó su estilo de juego tosco, aburrido y "Farrelldependiente" y así no se gana un mundial hoy en día. Una Gales diezmada asestó la estocada y una Australia desatada borró a la rosa del mapa.
Llamadlo falta de confianza, traición a tus principios, cobardía en grado superlativo, el caso es que Inglaterra esta fuera del Mundial, que, aunque me duela en el alma decir esto, es donde merece estar.
Hora de mirar hacia delante. Hora de reorganizar la casa antes de seguir. Robshaw ya tiene pie y medio fuera tras su desastre en la toma de decisiones ante Gales. A Lancaster ya le buscan sustitutos por todo el planeta. Por suerte, el billete a Japón si se consiguió, aunque tal y como se desarrolló el torneo para el XV de la Rosa tampoco me hubiese sorprendido que Fiyi rematara la faena.

Grupo B: Japón
Premio insuficiente para los héroes del planeta oval

Nadie lo esperaba. Nadie podía imaginarlo. Está claro que a todo el mundo le cogió por sorpresa aquel ensayo de Hasketh que se iba a convertir en uno de los episodios más épicos de la historia del rugby. Sabíamos que Japón venía fuerte y con posibilidades de dar alguna campanada sobre todo contra Samoa o Escocia. El caso es que los nipones vinieron a promocionar su mundial y se van habiéndose ganado el corazón de todos los seguidores de rugby a lo largo y ancho del globo.
Recuerdo el momento en la película Invictus en la que le dicen a Mandela que Japón había sido arrasada por los All Blacks por 145-17. Esos mismos japoneses lograron 20 años más tarde vencer a su primer equipo grande y vaya coincidencia que sean los Springboks. Las caras de asombro en Sudáfrica debieron ser dignas de ver. Al igual que las de aficionados de todo el mundo que gritaban en sus casas y deseaban que llegase aquel ensayo que al final llegó. Los Blossoms fueron entonces víctimas del calendario. Tres días mas tarde jugaron contra el XV del Cardo. El cansancio fue su verdugo y no pudieron culminar la gesta que les habría dado el liderato del grupo y habría constituido el mayor logro y la mejor historia para este mundial llamado a reventar todos los records. Samoa y Estados Unidos fueron meros trámites aunque cerca estuvieron de significar un más que merecido pase a cuartos de final.
Japón regresa a su isla y serán recibidos como héroes. Tienen mucho trabajo por delante en cuanto a preparativos se refiere. Ellos ya piensan en su mundial y en los Sunwolves que representarán al rugby japonés en el próximo SuperRugby. Quedan en las retinas de todos los momentos que nos han regalado Goromaru y compañía, los buenos recuerdos de los que nos hicieron emocionarnos de la manera más sencilla que conocen: jugando al rugby.

Grupo C: Georgia
Superando las expectativas

La otra sorpresa del torneo la dieron los Lelos. El adiós de los georgianos llega en el mejor momento. El esfuerzo de conseguir el billete, que era el objetivo, fue casi titánico para los caucásicos. Con Mamuka Gorgodze al frente, estos hombres han logrado el sueño de todo un país y cuatro años de merecida tranquilidad hasta que las puertas de la próxima copa del mundo se abran a su paso.
Años y años preparando el choque contra Tonga tuvieron sus frutos. Los georgianos supieron aprovechar todas sus ventajas y explotar las carencias de sus rivales hasta conseguir esa ansiada victoria que les ponía el premio a tiro. El cansancio y unos poderosos Pumas hicieron que su buena imagen quedara un poco difuminada, pero el grandísimo partido contra los All Blacks a pesar de la derrota solucionó aquel problema. Con Tonga aparentemente fuera de la carrera (ya que para conseguir la tercera plaza necesitaban ganar a los neozelandeses) los georgianos celebraban su suerte y su premio incluso antes de tiempo y Namibia a punto estuvo de dar la campanada y poner el grupo boca abajo y la integridad de los georgianos en entredicho. Finalmente vencieron y cumplieron el objetivo.
Esta clasificación no solo beneficia a los Lelos, que disfrutaran de las primas de la World Rugby y tendrá opción para mejorar su rugby interno de manera importante, sino que las naciones potentes de la European Nations Cup (Rumania, España y Rusia) se están frotando las manos ya que con la plaza liberada incluso las tres podrían entrar en la próxima copa del mundo haciendo un máximo histórico de 10 naciones europeas en la próxima cita. Georgia va a disfrutar de cuatro años de merecido “descanso”. Ahora a pensar en el torneo de febrero y a vivirlo plácidamente.

Grupo D: Italia
Nueva decepción en plena reconstrucción

Italia no está lista. 15 años han pasado desde que ingresaron en el torneo de las VI Naciones pero parece que no acaban de reaccionar. Su camino ha sido duro para llegar a este mundial pero no tanto como para que un equipo de primer nivel tenga que sufrir tanto con dos equipos muy por debajo de su calidad y sistema profesional. Cierto es que se han tenido que sobreponer a las lesiones de sus cuatro tótems Sergio Parisse, Martin Castrogiovanni, Leonardo Ghirardini y Andrea Masi, pero los azzurri tienen talento de sobra para lanzar toda una nueva generación de jugadores que parece que tienen miedo a tomar las riendas.
Contra Francia e Irlanda no tuvieron nada que hacer. El VI Naciones ya había sido una muestra de que Italia no llegaba bien al mundial y sus rivales se aprovecharon de lo que sabían y no les dieron opción. Los italianos parecían marionetas sin un titiritero que les moviese ni alma para moverse por si solos. Canadá a punto estuvo de darles un susto de muerte y con Rumania tuvieron que salir al rescate Gori y Allan y aun así casi no es suficiente para evitar la debacle.
Los veteranos ya se van y los jóvenes tienen que aprender a conducirse solos. Esos son los deberes para Italia de aquí al próximo VI Naciones y ya no digamos al próximo mundial, en el que toda una nueva generación de azzurri tendrán que llegar dispuestos a mejorar su imagen, porque como recordemos siempre a esta Italia, no va a ser nada provechoso para el rugby europeo.


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