Decepciones y Sueños cumplidos
El Yin y el Yan. Todo se tiene que
compensar y aquellos que se van del mundial con la clasificación para el 2019
en el bolsillo son el claro ejemplo de ello. Dos son decepciones a niveles exponencialmente
catastróficos. Los otros dos ilusiones y sorpresas salidas casi de un cuento de
hadas. Los protagonistas de que este mundial esté haciendo historia. Para
algunos son billetes dorados, para otros meros premios de consolación ante un
futuro incierto y neblinoso.
Grupo A: Inglaterra
Un iceberg llamado presión
Ocurrió lo impensable. El XV de la Rosa
cayó humillada ante Australia y Gales y se despide de su Copa del Mundo en la
fase de grupos. La desilusión de todo un país a sus espaldas. Las miles y miles
de caras que fueron pasando de la euforia a la desesperación en cuestión de 25
minutos. El barco inglés se hundió.
Mucho se va a escribir sobre que ha
pasado, qué falló, qué cabezas van a rodar. Rompiendo la objetividad y como
seguidor de Inglaterra puedo decir que solo han cometido un error. Eso si, el
mayor error de sus vidas.
Tras la salida de Martin Johnson como
técnico, Stuart Lancaster estuvo bajo vigilancia constante a riesgo del puesto
durante un tiempo. Las buenas sensaciones se cumplieron y Lancaster se quedo al
frente de la selección. Durante los cuatro años siguientes Inglaterra ha
sufrido un cambio de cara muy grande y a mejor. Dejo de ser la Inglaterra
aburrida del pick and go y empezó a moverse ágil, aprovechando todas las
posibilidades tanto en delantera como en tres cuartos, una Inglaterra que
empezaba a asemejarse a los grandes del sur e incluso les ganaba. Llegaron los
éxitos (bueno, mas o menos, ya que tampoco han conseguido levantar ningún VI
Naciones en estos años), este equipo ilusionaba y hacia soñar a la afición con
Chris Robshow levantando la William Webb Ellis en Twickenham el día 31.
Grandes nombres comandaban esta nueva
Inglaterra: Danny Care, Danny Cipriani, George Ford, Luther Burrell, Manu
Tuilagi, Mike Brown... Tras la derrota de París en los Test Matches previos al torneo, Stuart Lancaster no pudo con la
presión. No quiso arriesgar. Se acobardó ante el 'que dirán' y así firmo la
sentencia de todo un país. Cipriani y Burrell se quedaron a las puertas de la
convocatoria, Danny Care entró en los 31 pero en ningún partido importante ha
estado entre los 23, Ford sigue desplazado por Farrell en la pugna por el 10,
Tuilagi esta sancionado y Mike Brown si ha llevado el 15 a la espalda, muy bien
escudado por Anthony Watson y Jonathan Joseph, pero ellos solos no pueden
levantar un equipo partido tras partido. Con los líderes de su nuevo estilo de
juego sentados en sus casas viendo los partidos por televisión, o en el
banquillo pasando frío, Inglaterra recuperó su estilo de juego tosco, aburrido
y "Farrelldependiente" y así no se gana un mundial hoy en día. Una
Gales diezmada asestó la estocada y una Australia desatada borró a la rosa del
mapa.
Llamadlo falta de confianza, traición a
tus principios, cobardía en grado superlativo, el caso es que Inglaterra esta
fuera del Mundial, que, aunque me duela en el alma decir esto, es donde merece
estar.
Hora de mirar hacia delante. Hora de reorganizar
la casa antes de seguir. Robshaw ya tiene pie y medio fuera tras su desastre en
la toma de decisiones ante Gales. A Lancaster ya le buscan sustitutos por todo
el planeta. Por suerte, el billete a Japón si se consiguió, aunque tal y como se
desarrolló el torneo para el XV de la Rosa tampoco me hubiese sorprendido que
Fiyi rematara la faena.
Grupo B: Japón
Premio insuficiente para los héroes
del planeta oval
Nadie lo esperaba. Nadie podía imaginarlo.
Está claro que a todo el mundo le cogió por sorpresa aquel ensayo de Hasketh
que se iba a convertir en uno de los episodios más épicos de la historia del
rugby. Sabíamos que Japón venía fuerte y con posibilidades de dar alguna
campanada sobre todo contra Samoa o Escocia. El caso es que los nipones
vinieron a promocionar su mundial y se van habiéndose ganado el corazón de
todos los seguidores de rugby a lo largo y ancho del globo.
Recuerdo el momento en la película Invictus en la que le dicen a Mandela
que Japón había sido arrasada por los All
Blacks por 145-17. Esos mismos japoneses lograron 20 años más tarde vencer
a su primer equipo grande y vaya coincidencia que sean los Springboks. Las caras de asombro en Sudáfrica debieron ser dignas
de ver. Al igual que las de aficionados de todo el mundo que gritaban en sus
casas y deseaban que llegase aquel ensayo que al final llegó. Los Blossoms fueron entonces víctimas del
calendario. Tres días mas tarde jugaron contra el XV del Cardo. El cansancio
fue su verdugo y no pudieron culminar la gesta que les habría dado el liderato
del grupo y habría constituido el mayor logro y la mejor historia para este
mundial llamado a reventar todos los records. Samoa y Estados Unidos fueron
meros trámites aunque cerca estuvieron de significar un más que merecido pase a
cuartos de final.
Japón regresa a su isla y serán recibidos
como héroes. Tienen mucho trabajo por delante en cuanto a preparativos se
refiere. Ellos ya piensan en su mundial y en los Sunwolves que representarán al
rugby japonés en el próximo SuperRugby. Quedan en las retinas de todos los
momentos que nos han regalado Goromaru y compañía, los buenos recuerdos de los
que nos hicieron emocionarnos de la manera más sencilla que conocen: jugando al rugby.
Grupo C: Georgia
Superando las expectativas
La otra sorpresa del torneo la dieron los Lelos. El adiós de los georgianos llega
en el mejor momento. El esfuerzo de conseguir el billete, que era el objetivo,
fue casi titánico para los caucásicos. Con Mamuka Gorgodze al frente, estos
hombres han logrado el sueño de todo un país y cuatro años de merecida
tranquilidad hasta que las puertas de la próxima copa del mundo se abran a su
paso.
Años y años preparando el choque contra
Tonga tuvieron sus frutos. Los georgianos supieron aprovechar todas sus
ventajas y explotar las carencias de sus rivales hasta conseguir esa ansiada
victoria que les ponía el premio a tiro. El cansancio y unos poderosos Pumas hicieron
que su buena imagen quedara un poco difuminada, pero el grandísimo partido
contra los All Blacks a pesar de la derrota solucionó aquel problema. Con Tonga
aparentemente fuera de la carrera (ya que para conseguir la tercera plaza
necesitaban ganar a los neozelandeses) los georgianos celebraban su suerte y su
premio incluso antes de tiempo y Namibia a punto estuvo de dar la campanada y
poner el grupo boca abajo y la integridad de los georgianos en entredicho.
Finalmente vencieron y cumplieron el objetivo.
Esta clasificación no solo beneficia a los
Lelos, que disfrutaran de las primas
de la World Rugby y tendrá opción para mejorar su rugby interno de manera
importante, sino que las naciones potentes de la European Nations Cup (Rumania,
España y Rusia) se están frotando las manos ya que con la plaza liberada
incluso las tres podrían entrar en la próxima copa del mundo haciendo un máximo
histórico de 10 naciones europeas en la próxima cita. Georgia va a disfrutar de
cuatro años de merecido “descanso”. Ahora a pensar en el torneo de febrero y a
vivirlo plácidamente.
Grupo D: Italia
Nueva decepción en plena
reconstrucción
Italia no está lista. 15 años han pasado
desde que ingresaron en el torneo de las VI Naciones pero parece que no acaban
de reaccionar. Su camino ha sido duro para llegar a este mundial pero no tanto
como para que un equipo de primer nivel tenga que sufrir tanto con dos equipos
muy por debajo de su calidad y sistema profesional. Cierto es que se han tenido
que sobreponer a las lesiones de sus cuatro tótems Sergio Parisse, Martin
Castrogiovanni, Leonardo Ghirardini y Andrea Masi, pero los azzurri tienen talento de sobra para
lanzar toda una nueva generación de jugadores que parece que tienen miedo a
tomar las riendas.
Contra Francia e Irlanda no tuvieron nada
que hacer. El VI Naciones ya había sido una muestra de que Italia no llegaba
bien al mundial y sus rivales se aprovecharon de lo que sabían y no les dieron
opción. Los italianos parecían marionetas sin un titiritero que les moviese ni
alma para moverse por si solos. Canadá a punto estuvo de darles un susto de
muerte y con Rumania tuvieron que salir al rescate Gori y Allan y aun así casi
no es suficiente para evitar la debacle.
Los veteranos ya se van y los jóvenes
tienen que aprender a conducirse solos. Esos son los deberes para Italia de
aquí al próximo VI Naciones y ya no digamos al próximo mundial, en el que toda
una nueva generación de azzurri tendrán
que llegar dispuestos a mejorar su imagen, porque como recordemos siempre a
esta Italia, no va a ser nada provechoso para el rugby europeo.




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