Fiyi 47-15 Uruguay
Lejos de lo que marca el resultado, Milton
Kaynes vivió una apasionante velada de rugby de la mano de la cenicienta del
grupo A y los poderosos flying fijians.
Todo hacía prever una abultada paliza de los polinesios, como desgraciadamente
acabó ocurriendo, pero Uruguay no bajó los brazos y demostró por qué se ganaron
su derecho a jugar la copa del mundo.
El partido tuvo muchas indisciplinas que
acabaron causando entre otras cosas la expulsión de Agustín Ormaechea quien,
por doble tarjeta amarilla, acabó viendo el partido desde la grada dejando a
los suyos con 14. Los puntos de encuentro fueron una pesadilla para los
sudamericanos por la gran superioridad física de los polinesios pero, a pesar de
la desventaja, jamás les perdieron la cara. Los ensayos de Fiyi llegaban siempre
de errores muy bien aprovechados pero en todo momento los fiyianos podrían
haber recibido ensayos en contra por el mismo motivo. El partido se fue
calentando poco a poco hasta que las tanganas se sucedían de jugada a jugada y
el árbitro JP Doyle tenía que poner orden. Finalmente la desventaja numérica tras
la tarjeta roja fue demasiado y los polinesios acabaron con cualquier ilusión
de los teros.
Fiyi se despide del mundial con la cuarta posición.
Los polinesios llegaban con la promesa de dar guerra a los de arriba pero sus
seguidores se pueden quedar decepcionados en bastantes aspectos. Siempre se
espera más de ellos de lo que acaban ofreciendo. Uruguay en cambio venía como
el único equipo amateur que jugaba el mundial. Llegaban a disfrutar, a
divertirse y a buscar su hueco en la historia. No solo lo han conseguido sino
que además están demostrando que hay futuro y que tienen rugby para rato. Les
queda el partido de la vergüenza de los anfitriones. Allí, casi sin descansar,
se enfrentarán al que debería haber sido el equipo titular de los derrocados
ingleses. Su honor irá por delante y terminarán su participación con orgullo.

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